Espacios Intermedios en la Vivienda Colectiva

En los últimos años, y hablo sobre Medellín, la innovación en los proyectos de vivienda colectiva se ha visto reducida a factores de orden monetario, casi todas relacionadas con la economía de materiales y la reducción de áreas.
Pocos proyectos logran escapar de las formulas financieras aplicadas a la promoción de los proyectos inmobiliarios en pro de obtener grandes rentabilidades o, escapar a las condicionantes normativas, en orden de establecer la máxima edificabilidad posible del suelo, también con el fin de obtener la máxima rentabilidad.
En ese orden de ideas, regidas por un marco normativo y principios financieros inflexibles  la definición de las viviendas se ha visto supeditada a la capacidad económica y no a la cualidad espacial, y en pro de la rentabilidad, en el tejido de relaciones espaciales necesarias para el desarrollo de proyectos de vivienda colectiva es un común denominador la búsqueda de la optimización en la relación privado vs colectivo, estableciendo la lógica del enfrentamiento directo entre ambos componentes, donde "vs" indica una relación que determina: a mayor área privada mayor rentabilidad.
Sin embargo, esta máxima del desarrollo inmobiliario ha demostrado su fragilidad en los tiempos de la pandemia, esos espacios intermedio entre la calle y el apartamento, esos espacios indeseables: el corredor, la escalera y el ascensor, se han convertido en un territorio agreste, reducidos a su mínima expresión, privados de la luz natural y las condiciones espaciales que beneficien la ventilación natural, ascensores, corredores y escaleras son los testigos de edificios enfermos, donde el encuentro con los vecinos es azaroso y riesgoso. El valor monetario de la construcción ha superado a los valores higienistas del espacio, testigos de ello son los tapetes con alcohol y los dispensadores de jabón antibacterial improvisados que hoy decoran estos espacios, enclaustrados, caracterizados por el aire viciado aromatizado a lavanda, aquella flor que se creía protegía del contagio de la peste negra por su placentero aroma.
Urge repensar nuestro rol en el desarrollo del espacio habitacional y es quizás en esos espacios análogos al zaguán donde muchas de nuestras preguntas podrían dirigirse en este momento, pero mientras no logremos establecer principios y procesos normativos que permitan el debate mas allá del directo cumplimiento de la norma y modelos financieros que permitan compaginar márgenes de rentabilidad lógicos que beneficien la calidad sobre la cantidad, mientras no encontremos la solución a estas formulas básicas toda reflexión espacial se verá menguada, demostrando una vez mas que nuestra economía es tan voraz como capaz de dirigir la responsabilidad social a otro campo sin importar las consecuencias sobre la vida de las personas que nuestro actuar tiene.

Mayo 25 de 2020
primer texto de la serie Cuarentena.

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